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Agencia Espacial Peruana busca que el sur del país destaque en observación astronómica

Conida espera capacitar 25 mil profesionales en tecnología espacial en los próximos cinco años.

En el sur del Perú, el Observatorio Astronómico de Moquegua cuenta con un telescopio que posee un espejo primario de un metro de diámetro (el mayor del país) que, en los últimos años, ha permitido que se estudien los acontecimientos astronómicos. La Agencia Espacial Peruana – Conida aspira a que nuestro país se convierta en un lugar clave para el desarrollo de investigaciones astronómicas y para lograrlo se realiza una investigación sobre las regiones que califican como sitios de observación.

El Dr. Jorge Samanes, Director de Astronomía y Ciencias Espaciales de Conida, explica a la agencia Andina que su dirección se enfoca en estudios en astronomía, astrofísica y clima espacial. 

También recuerda que, históricamente, el sur del Perú fue visto por la comunidad internacional como un lugar para instalar instrumentación que facilite las investigaciones astronómicas. 
 
“Buscamos retomar esa visión y mostrar al mundo que tenemos una capacidad de cielo muy importante. Con el foco de que, en un futuro cercano, podamos tener una inversión internacional en astronomía para el desarrollo de la ciencia en el país y desarrollo económico en la región”, manifestó.
 
Con el fin de conseguir este objetivo, Conida obtuvo un financiamiento de medio millón de soles por parte de Concytec para el desarrollo de un proyecto multidisciplinario que busca caracterizar los sitios altoandinos en Arequipa, Cusco y Moquegua, los cuales puedan ser propuestos como sitios de observación astronómica. 
 
Los resultados de esta investigación podrán ser presentados a la comunidad internacional para que el proyecto de Observatorio de Rayos Gama -que tendrá una inversión de 50 millones de euros y está buscando una sede- se desarrolle en nuestro país.  
 
“Traer este proyecto (Observatorio de Rayos Gama) al Perú permitiría mostrar que en el país se puede desarrollar astronomía”, asegura.  
 
Por otro lado, el sur del Perú también es atractivo para la ciencia debido a una anomalía magnética, que genera que el campo magnético sea débil. Como consecuencia de ello, precisa, el clima espacial presenta una mayor incidencia de partículas solares que pueden perturbar la tecnología satelital, que es la que está más expuesta, y esto pone en riesgo toda la tecnología que dependa de ella. 
 
Desafortunadamente, advierte, la masa crítica de profesionales en astrofísica y clima espacial en el país es reducida. Por ello, Conida busca que los investigadores peruanos en el extranjero puedan colaborar, desde sus instituciones, con la agencia espacial peruana para proyectos en el sur del Perú. 
 
“Es importante conocer cómo esta anomalía -que se expande al sur del Perú- afectaría a nuestro país”, advierte.  Para continuar con este proyecto, Conida tiene una alianza con la Universidad de San Agustín de Arequipa con miras a la instalación de un futuro Laboratorio de Clima Espacial, que esté equipado con telescopios solares. 
 
Capacitación en tecnología espacial
 
Para promover la formación de especialistas en tecnología espacial,  la Dirección de Estudios Espaciales de Conida ha realizado cursos, charlas y webinars a profesionales nacionales e internacionales. En enero del 2017, con la puesta en órbita del PerúSAT-1, se doblegaron los esfuerzos de capacitación en Lima y provincias para que las entidades que lo requieran puedan emplear las imágenes satelitales para la gestión de riesgos y seguridad.
 
En los últimos cuatro años se han capacitado 8,000 profesionales. “Se ha capacitado al público peruano, especialistas y público en general, para que caminemos hacia un futuro Sistema Nacional Espacial”, indica el ingeniero Alex Delgado, Director de Estudios Espaciales de Conida.  
 
“Creemos que hemos avanzado bastante… No solo es solo saber cómo emplear esta tecnología, también procesar la información para la toma de decisiones”, declara a la agencia Andina. Conida espera capacitar cinco especialistas por institución, es decir, al menos 25,000 profesionales en los próximos cinco años.