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¿Cómo Francia intenta recuperar el control de Nueva Caledonia y qué tiene que ver Azerbaiyán con ello?

Bakú recomendó a París “centrarse en la política fallida de su país hacia los territorios de ultramar que dio lugar a dichas protestas” en vez de realizar “infundadas” acusaciones.

Francia ha acusado a Azerbaiyán de estar detrás de los disturbios generalizados que tienen lugar en Nueva Caledonia en los últimos días, a los que París ha reaccionado enviando fuerzas militares a esta colectividad de ultramar francesa en el océano Pacífico, a más de 13.000 kilómetros de Bakú.

Las protestas se han extendido en rechazo a un proyecto de ley constitucional, aprobado en París, que pretende ampliar el electorado para las elecciones provinciales. En la actualidad, el voto está reservado a los autóctonos y a los residentes de larga data en el archipiélago. La nueva norma legal implica que las personas llegadas de la Francia continental hace no más de 10 años tengan también derecho al voto, lo que ha enfurecido a los partidarios de la independencia de Nueva Caledonia.

Esto no es una fantasía. Es una realidad“, dijo este jueves el ministro del Interior de Francia, Gérald Darmanin, a la televisión gala, cuando se le preguntó si Azerbaiyán, China o incluso Rusia están interfiriendo en el conflicto.

“Lamento que algunos líderes independentistas de Caledonia hayan llegado a un acuerdo con Azerbaiyán. Es indiscutible”, continuó. “Aunque haya intentos de injerencia […] Francia es soberana en su propio territorio”, enfatizó, al tiempo que calificó al país caucásico de “dictadura”.

El trasfondo de las acusaciones

Las relaciones entre ambos países se han deteriorado en los últimos años como resultado del apoyo militar y político francés a Armenia en el marco del conflicto del Nagorno Karabaj. En enero de este año los miembros del Parlamento azerbaiyano culparon a Francia de socavar, mediante el envío de armas, las medidas de fomento de la confianza mutua y los esfuerzos de paz entre Ereván y Bakú, así como de alentar a los revanchistas armenios a librar una nueva guerra.

Por su parte, Francia acusa a Azerbaiyán de “fomentar el separatismo” en sus territorios de ultramar tras la creación del “Grupo de Iniciativa de Bakú”, cuyo objetivo es apoyar “los movimientos de liberación y anticolonialistas franceses”. Según recoge AFP, en julio de 2023 el Gobierno azerbaiyano invitó a movimientos separatistas de Martinica, Guayana Francesa, Nueva Caledonia y Polinesia Francesa a una conferencia en Bakú, en la que se creó el mencionado grupo.

En abril de 2024, París realizó unas acusaciones similares tras la firma de un memorando de entendimiento entre la Asamblea Nacional de Azerbaiyán y el Congreso de Nueva Caledonia el 18 de ese mes.

La recomendación azerbaiyana a Francia

El Gobierno de Azerbaiyán rechazó categóricamente las declaraciones “infundadas” de Darmanin. “Sería más apropiado que el ministro del Interior francés recordara la historia de su país, que ha cometido crímenes contra la humanidad contra los pueblos locales y el brutal asesinato de millones de personas inocentes como parte de su política colonial implementada durante muchos años”, comunicó la Cancillería azerí.

Además, la parte azerbaiyana instó al ministro a “centrarse en la política fallida de su país hacia los territorios de ultramar que dio lugar a dichas protestas”.

Aumento de la violencia

En tanto, el archipiélago de Nueva Caledonia lleva días sumido en la violencia a raíz de las protestas. Según las autoridades francesas, citadas por AP, hasta el momento han muerto al menos cinco personas. 

 

En consecuencia, París decretó el estado de emergencia y abrió un puente aéreo para enviar fuerzas adicionales para controlar la situación.

 

Relación colonial

Francia colonizó el archipiélago durante la primera mitad del siglo XIX, y las islas se convirtieron en posesión francesa en 1853. En 1998 se firmaron los Acuerdos de Numea, que concedieron a Nueva Caledonia el estatus de colectividad ‘sui generis’ y en virtud de los cuales el territorio consiguió determinadas competencias, pero no las de defensa, seguridad, justicia y moneda.

El territorio ha celebrado ya tres referendos, en los que los ciudadanos del archipiélago rechazaron la independencia. Sin embargo, el apoyo al cambio de estatus parece seguir siendo elevado entre la población indígena canaca.