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¡Salió a la luz! Libro “La señito” de Carlos Vidal revela la ‘verdadera’ actitud de Gisela Valcárcel

¡Dio su propia versión! Pese a que el libro «La Señito» fue publicado en los años 90, no se hizo público en esa época y muchos usuarios quedaron en duda sobre lo que habría pasado en la relación de Gisela Valcárcel y Carlos Vidal, el autor que reveló con nombre completo cómo se conocieron y más.

Recordemos que tras viralizarse el libro «Canto de dolor» de Alex Broca, muchos usuarios tenían pendiente leer esta edición especial y saber qué sucedía con la pareja detrás de las cámaras de televisión, donde todo parecía ser felicidad. ¿Cómo era la mamá de Ethel Pozo en realidad? Te contamos, aquí.

«La Señito»: Estos son los fragmentos del libro de Carlos Vidal sobre Gisela Valcárcel

Tras dos semanas de publicarse «La Señito», el libro desapareció de todos los kioscos e imprentas, no sin antes venderse 15 mil libros. Esta desaparición fue señalada como una supuesta orden de Vladimiro Montesinos como un pedido especial que se le hizo para que no sea público.

«Gisela Valcárcel, con su carita de comprensiva y hasta condescendiente ante cámaras, es muy pertinaz en sus cosas. Su orgullo podías más, sin lugar a dudas, siempre fue así y -según sé- hasta ahora no ha cambiado de carácter, sigue igual, nunca da su brazo a torcer, aparte de eso es súper obsesiva en su trabajo; al punto que se hunde en una incontenible crisis depresiva si fracasa», dijo sobre Gisela Valcárcel.

Carlos Vidal también habló sobre su enemistad con una de sus cuñadas: «Yoyo me masticaba, pero nunca me pasó. Tanto era su obsesión por separarme de su hermana que un día me enteré que andaba diciendo, a las amistades comunes, que yo estaba con Gisela por su dinero. Nada más falso», se lee.

¿Cómo se llevaba Ethel Pozo con Carlos Vidal?

Carlos Vidal contó que se quedó con una muy buena impresión de Ethel Pozo porque le pareció una niña inteligente y que podía desenvolverse bien, sin meterse en problemas ajenas o hablar de ellos.

«La más emocionada con cada retorno de Gise era Ethel, su hermosa hija, a quien además de estima le guardo una admiración especial. Ethel tenía 13 años cuando lo conocí, pero por su manera de pensar parecía tener más de 15, razonaba y podía conversar con una persona mayor de cualquier tema. Lo principal es que se mantenía al margen de mi relación con su madre», se contó.