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Mis Rolex por una presidencia

En 1593, Sir William Shakespeare publicó su obra “Ricardo III”, donde da cuenta del breve reinado de un rey inescrupuloso dispuesto a cometer los actos que fueran necesarios para asegurarse a sí mismo el trono de Inglaterra. Y es precisamente en la batalla decisiva por el poder ante el conde de Richmond que Ricardo III, al perder a su corcel en el fragor del combate, y antes de perecer ante la espada de Richmond – quien luego sería conocido como Enrique VII- pronuncia la connotada frase “¡¡Mi reino por un caballo!!”.

Volviendo a la actualidad, el grave problema en el que se encuentra Dina Boluarte va de mal en peor. Resulta difícil comprender cómo alguien que llega a la presidencia de manera tan accidentada, autoproclamándose honesta y defensora de los que menos tienen, se luce con un exclusivo reloj “Rolex” de última generación, el cual, contradictoriamente, sostiene que se trata de un “artículo de antaño” comprado con sus ahorros (ahora se ha descubierto que son 3 relojes de la misma marca). Las mentiras –sobre todo en política- siempre tendrán patas cortas y sus consecuencias pueden ser funestas. Por el momento, la Fiscalía de la Nación ya inició diligencias preliminares por los siguientes delitos:

  • Enriquecimiento Ilícito (art. 401 CP): “El funcionario o servidor público que, abusando de su cargo, incrementa ilícitamente su patrimonio respecto a sus ingresos legítimos será reprimido con pena privativa de libertad no menor de cinco ni mayor de diez años… Si el agente es un funcionario público que ha ocupado cargo de alta dirección en las entidades, organismos o empresas del Estado, o está sometido a la prerrogativa del antejuicio y la acusación constitucional, será reprimido con pena de libertad no menor de diez ni mayor de quince años…”.
  • Omisión de Consignar Declaración en Documentos (art. 429 CP): “El que omite en un documento público o privado declaraciones que deberían constar o expide duplicados con igual omisión, al tiempo de ejercer una función y con el fin de dar origen a un hecho u obligación, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de seis años…”.

Por si fuera poco, la mandataria aleatoriamente es pasible de ser investigada por los delitos de Lavado de Activos y Defraudación Tributaria. Rodeada por todos los flancos, sus continuas dilaciones para la exhibición de sus Rolex y declaración preliminar ante el fiscal, solo han transparentado el temor e inseguridad de quien se siente culpable de los actos que se le imputan. Esto ha traído como consecuencia el allanamiento tanto de su vivienda como del Palacio de Gobierno. Y es que, para una mandataria sin apoyo popular en las calles ni apoyo político en el congreso, no le basta decir que es honesta, sino, sobre todo, parecerlo.

Por otro lado, llama la atención que su actual premier, Gustavo Adrianzén, afirme que el referido allanamiento sea ilegal e inconstitucional cuando sabemos que la inmunidad presidencial protege a quien ejerce la presidencia, mas no a sus bienes. Y que su abogado sostenga que la frase vertida por Boluarte de que su Rolex es un “artículo de antaño” sea parte del arcaísmo lingüístico que utiliza la presidenta por ser provinciana.

Acabamos de finalizar Semana Santa, pero para Dina Boluarte su vía crucis acaba de empezar. Sin perjuicio a las acciones judiciales iniciadas, los congresistas ya deben estar preparando una nueva moción para proceder a la vacancia presidencial. Y, parafraseando a Ricardo III ante el conde de Richmond, pronto tendremos a la presidenta declamando “¡¡Mis Rolex por una presidencia!!”.

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