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La reactivacion improvisada

Este domingo 3 de mayo, ante la expectativa de todos los sectores paralizados por la cuarentena, la Presidencia del Consejo de Ministros publicó el Plan para la Reanudación de las Actividades Económicas por medio del Decreto Supremo 080-2020-PCM, documento que lejos de dar soluciones concretas termina delegando las condiciones del reinicio a los ministerios y al sector privado.

Parte de una falsa premisa

Entre los considerandos de esta norma encontramos que “las medidas de contención adoptadas tanto a nivel nacional como internacional han sido efectivas en el control de la epidemia” y que en esta etapa es necesario abordar el impacto negativo sobre la actividad económica. Esto está lejos de ser cierto, el Perú ha demostrado ser uno de los países con más alto índice de contagios durante un periodo de aislamiento obligatorio (según índice de cada 100 mil habitantes).

Para ponerlo en contexto, al día de hoy el Perú tiene alrededor de 46 mil casos detectados y está en el puesto 14 en el número de contagios a nivel mundial. Cuando el Estado dictó la cuarentena obligatoria el 16 de marzo se habían detectado 145 casos de contagio.

Si comparamos estos números con los de India que tiene 1350 millones de habitantes (50 veces la población de Perú) pero que al igual que nosotros presenta altos índices de informalidad laboral y el hacinamiento masivo de personas en las grandes ciudades esperaríamos encontrar un índice de contagios muy por encima del peruano. Sin embargo, India que colinda con el epicentro inicial de la pandemia, que tiene 16 aeropuertos internacionales y que declaró la cuarentena obligatoria una semana después que Perú, tiene menos casos de contagio y un índice de casos por cien mil habitantes de casi 50 veces menor.

Es irresponsable elaborar una norma sobre la base de que las medidas de contención adoptadas han sido efectivas, cuando aparecen diariamente noticias de nuevos contagios no sólo en locales privados como mercados, sino también dentro de las instituciones del Estado (29 de marzo – 510 casos – Escuela PNP).

Sin fecha definida

En primer lugar, resulta casi insólito que un documento de esta relevancia mencione una fecha indicando únicamente el mes y no el día, delegando la fecha de inicio a cada uno de los ministerios como si se tratase de fases diferentes por sector. En segundo lugar, si a esa fecha sumamos el tiempo de adecuación de los requisitos necesarios para la reapertura, entre ellos la necesidad de hacer pruebas serológicas o moleculares a todos los trabajadores previo al retorno, es improbable que alguna empresa pueda considerar su reapertura en cumplimiento con las normas dentro el mes de mayo.

Normas que no conversan

Los protocolos sectoriales que las empresas están obligadas a cumplir antes del reinicio de actividades tienen obligaciones dispares lo que lleva a preguntar si estamos ante la carencia de un órgano que coordine la estrategia integral de prevención que evidentemente no está asumiendo la PCM.

Podemos leer en las resoluciones ministeriales que por un lado obligan a la empresa constructora a implementar un servicio de traslado hasta y desde la obra y a mantener un distanciamiento entre sus trabajadores de por lo menos 1 metro y medio (RM 085-2020-VIVIENDA), y por el otro a una que permite a los trabajadores de los restaurantes mantener distanciamiento de 1 metro y trasladarse sin restricción a su centro de trabajo en transporte público (RM 250-2020-MINSA).

¿Qué criterios han aplicado para determinar que un obrero tiene más riesgo de contagio en el transporte público o presenta más riesgo hacia otros que una persona que está en contacto directo con los alimentos que terminarán en cientos de hogares? ¿Es la primera muy estricta o es la segunda muy permisiva?

Sectores con riesgos disímiles

La norma propone la reapertura de 27 actividades con infraestructura, espacios de trabajo y número de empleados con características y valores dispersos en todo el espectro de las posibilidades. Cuál es el denominador común a nivel de riesgo de contagio entre la gran minería con campamentos de 500 trabajadores que viven temporalmente en instalaciones de la empresa, obras de construcción que pueden llegar a 800 personas en un solo momento entre trabajadores y contratistas, restaurantes con cocinas de 7 a 10 personas en dos turnos y a notarias con 15 profesionales con atención al público. Simplemente no existe.

En un mes, la tarea de hacer un análisis estadístico del impacto de la primera fase en el número total de contagios va a ser virtualmente imposible y es muy probable que la data no evidencie cuales han sido los puntos que funcionaron y que puntos habría que perfeccionar.

De imposible fiscalización

Los planes propuestos y las medidas adoptadas no podrán ser fiscalizables a corto plazo, simplemente no existe una cantidad suficiente de profesionales capacitados en medidas de prevención ante riesgo epidemiológico como para poder incorporarlos a la SUNAFIL y puedan no solo revisar los documentos que prepararán cada una de las empresas, sino para hacer las visitas que verifiquen el cumplimiento de estas medidas.

Estamos ante un trabajo técnico de revisión de documentos sin precedentes, que tiene además que considerar que no existe un estándar técnico de prevención o una norma que agrupe a todos los rubros. Este equipo tendrá que revisar a detalles cada una de las medidas propuestas por las empresas que no solo serán distintas entre rubros, sino que serán distintas entre empresas del mismo rubro.

Puerta a la informalidad

Es innegable que el cumplimiento de la cuarentena no ha sido el esperado. Parte importante de la población, en una situación desesperada por la falta de ingresos, rompió las medidas de aislamiento obligatorio para continuar con sus actividades laborales no esenciales.

El nuevo documento propone la reapertura de 27 actividades económicas disímiles entre sí. Nos preguntamos, Cuál es el plan para contener a las personas que, aprovechando que la labor policial es ya insuficiente para contener a los que violan la cuarentena, fomentadas por una situación económica cada vez más dura, salgan a trabajar con la excusa de ser trabajadores de las actividades incluidas en esta primera fase.    

* CEO de Safety Through Design – Experto en Normas Técnicas de Seguridad