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Se han descubierto dos planetas rocosos como la Tierra, pero más grandes

Su investigación ayudará a los científicos a comprender la formación y el desarrollo de planetas como el nuestro.

La misión TESS de la NASA ha encontrado dos planetas rocosos -como la Tierra- que orbitan la estrella enana roja, relativamente brillante, HD 260655, a solo 33 años luz de distancia. El descubrimiento ha llegado en un momento ideal: el gran telescopio espacial James Webb, que pronto obtendrá sus primeras imágenes científicas, puede examinar las atmósferas de los exoplanetas (planetas que orbitan estrellas que no son el sol) para buscar agua, moléculas de carbono y otros componentes.

Los nuevos planetas, HD 260655 b y HD 260655 c, se encuentran entre los planetas rocosos más cercanos conocidos que se han encontrado fuera de nuestro sistema solar y que los astrónomos pueden observar.
 
Usando el cazador de planetas en órbita de la NASA, el Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS), los científicos han descubierto planetas hermanos del rango de tamaño de la Tierra, que son los principales candidatos para la investigación atmosférica. Según la agencia espacial, conocer mejor las atmósferas de los planetas rocosos ayudará a los científicos a comprender la formación y el desarrollo de planetas como el nuestro.
 
Ambos planetas son “súper-Tierras”: planetas rocosos como el nuestro, pero más grandes. El planeta b es aproximadamente 1,2 veces más grande que la Tierra, el planeta c 1,5 veces. 
 
En este caso, sin embargo, es probable que ninguno de los dos planetas sostenga vida. La temperatura en el planeta b, el más cercano a la estrella, se estima en 435 Celsius y en el planeta c en 284 Celsius, aunque la temperatura real depende de la presencia y naturaleza de las posibles atmósferas.
 
Aun así, el equipo científico que descubrió los planetas dice que vale la pena seguir investigando. A 33 años luz, están relativamente cerca de nosotros y su estrella, que aunque es más pequeña que la nuestra, se encuentra entre las más brillantes de su clase. 
 
Estos y otros factores aumentan la probabilidad de que el telescopio James Webb, y tal vez incluso el Telescopio Espacial Hubble, puedan capturar datos de la luz de la estrella que brilla a través de las atmósferas de estos planetas. Tal luz puede extenderse en un espectro, revelando las huellas dactilares de las moléculas presentes dentro de la propia atmósfera.
 
El equipo sostiene que ambos planetas se encuentran entre los 10 principales candidatos para la caracterización atmosférica de entre todos los exoplanetas terrestres descubiertos hasta ahora. 
 
Eso los coloca en la misma categoría que uno de los sistemas planetarios más famosos: los siete planetas de tamaño aproximado de la Tierra alrededor de una estrella llamada TRAPPIST-1. Los planetas TRAPPIST-1 y otros exoplanetas rocosos ya están en la lista de objetivos de observación para el telescopio Webb.
 
El jurado está deliberando sobre si alguno de los planetas recién descubiertos posee una atmósfera y, de ser así, de qué está hecha. Pero el análisis del equipo científico ya ha ofrecido algunas pistas intrigantes. 
 
¿Cómo se descubren planetas?
 
El TESS encuentra exoplanetas al observar los “tránsitos” (la pequeña caída en la luz de las estrellas cuando un planeta pasa frente a su estrella) que pueden revelar el diámetro del planeta. 
 
Los científicos también utilizaron datos de telescopios terrestres para confirmar la existencia de los dos nuevos planetas. Estos telescopios midieron el “bamboleo” de la estrella, causado por los tirones gravitacionales de los planetas en órbita, lo que da como resultado la masa de los planetas. 
 
Combinando estas medidas se puede determinar la densidad de los planetas, en este caso confirmando que son planetas rocosos. Las mediciones también sugieren que si los planetas tienen atmósferas, no son atmósferas principalmente de hidrógeno.
 
Un equipo internacional de astrónomos dirigido por Rafael Luque del Instituto de Astrofísica de Andalucía (España) y también de la Universidad de Chicago utilizó datos del TESS para realizar el descubrimiento. El artículo del equipo ha sido aceptado para su publicación en la revista científica “Astronomy & Astrophysics”, presentando sus resultados en la reunión de la American Astronomical Society en Pasadena en junio de 2022.