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¿Por qué se celebra el Día de la Bandera el 7 de junio?

Fecha se oficializó en 1924, en el gobierno de Augusto B. Leguía

Una canción que se interpreta, sobre todo, durante la etapa escolar, es tal vez la que ha sellado en nuestra memoria el amor por la bandera peruana: la Marcha de Banderas. Escolares de colegios públicos y privados interpretan este himno el 7 de junio, en el Día de la Bandera.

¿Por qué en el Perú se conmemora esa fecha el Día de la Bandera?  La historia revela la respuesta, porque la fecha no fue escogida al azar, sino con el propósito de conmemorar la Batalla de Arica que ocurrió el 7 de junio de 1880

El enfrentamiento bélico se desarrolló en el marco de la Guerra del Pacífico entre Perú y Chile, y se calcula que dos mil soldados peruanos y sus aliados pelearon sin rendirse por defender sus ideales y al país.

Este ejército de oficiales y soldados ofrendó su vida para no entregar Arica, que entonces pertenecía al Perú, al ejército chileno.  Su resistencia fue la coronación de un acuerdo aclamado por el Consejo de Guerra, que lideraba el coronel Francisco Bolognesi, dos días antes. 

Los últimos mensajes

De acuerdo a los telegramas oficiales que envió el héroe nacional al prefecto de Arequipa, desde Arica, entre el 5 y el 6 de junio, para informar de los hechos militares en esa zona del país a las autoridades de Lima, el jefe del Ejército de Chile, el general Manuel Baquedano, mandó a un representante suyo para pedirle que se rinda.

Los cables se publicaron en el diario El Peruano el 10 de junio. Tres días después del sacrificio, que se conmemora cada año, desde 1924, año que se oficializara el Día de la Bandera. Los mensajes son escuetos, pero conmovedores. El primero fue en la noche del 5 de junio:

Parlamento enemigo intima rendición. Contesto, previo acuerdo con los jefes: ‘resistiremos hasta quemar el último cartucho’…” 

La frase inmortal la pronunció ante el mayor Juan de la Cruz Salvo quien, en nombre de Baquedano, le pidió que se rindiera porque la plaza de Arica estaba rodeada por mar y tierra.

Bolognesi sabía que las fuerzas chilenas eran superiores. Ya en Tacna habían vencido a la tropa aliada. Pero su compromiso con el Perú y el ejército eran de tal dignidad y honor que decidió convocar al Consejo de Guerra a su cargo, ante el oficial del sur, para expresarles estas palabras: 

Señores estáis llamados a decidir con vuestro voto la suerte de esta plaza de guerra cuya custodia ha confiado la Nación. No quiero hacer presión sobre vuestras conciencias porque nuestros sacrificios no serían idénticos. Yo he vivido 63 años y mi existencia no se prolongará por muchos días. Qué más puedo desear que morir por la patria y por la gloria de una resistencia heroica que salvará el honor militar y la dignidad del ejército comprometidos en esta guerra. Pero hay entre vosotros muchos hombres jóvenes que pueden ser útiles al país y servirlo en el porvenir. No quiero arrastrarlos en el egoísmo de mi gloria, sin que la junta manifieste su voluntad decidida de defender la plaza y resistir el ataque. El comandante en jefe espera que sus oficiales expresen libremente su opinión“.

Los oficiales, entre los que se encontraban los coroneles José Joaquín Inclán y Alfonso Ugarte, y el argentino teniente coronel Roque Sáenz Peña, aclamaron por unanimidad: “cuando menos sea nuestra fuerza, más animoso debe ser nuestro corazón”.

Con esta respuesta que retumbó en su conciencia, Bolognesi se dirigió a De la Cruz Salvo para confirmar la decisión que lo inmortalizaría a él y a sus oficiales:  “Me siento orgulloso de mis jefes. Arica no se rinde. Tengo deberes sagrados que cumplir y pelearemos hasta quemar el último cartucho”.

El final

A las 10:30 de la mañana de ese 5 de junio, el Patrono del Ejército Peruano volvió a enviar otro telegrama al prefecto de Arequipa: “Comienza en cañonazo de una y otra parte”.

A las 2:00 p.m. en el penúltimo mensaje que escribiría, tal vez para lograr un posible refuerzo, escribe lo siguiente:

Enemigo ha suspendido cañoneo. Parlamentario de general Baquedano dice: por deferencia a la enérgica actitud de la plaza, aguardo. Deseo evitar derramamiento de sangre. Contesto con acuerdo de jefes: Mi última palabra es quemar el último cartucho- Viva el Perú”.

El 6 de junio de 1880 redactó el que fue su último mensaje:

A las 12:50 minutos dio principio a sus fuegos artillería enemiga, Amazonas, Magallanes, Covadonga y Cochrane sobre baterías y monitor Manco Cápac. Combate general. Batería San José a 2 horas 10 minutos apagó una batería enemiga. Batería Manco Cápac hizo cambiar rumbo a Cochrane que a las 3 horas 40 minutos tuvo incendio por proyectil de Morro y salió de combate a las 4 horas p.m. Caballería e Infantería por norte, huyeron luego de nuestros fuegos. Gran entusiasmo. Enemigo hizo 275 cañonazos. No hay desgracias”. 

Fue el último mensaje, el 7 de junio ocurrió la batalla final, en donde la tropa peruana perdió y en la que Alfonso Ugarte Alfonso, jefe de la Octava División, según algunas versiones, tomó la bandera peruana y se lanzó desde el Morro sobre su caballo para evitar que cayera en manos chilenas.

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