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LuriBank: el único banco donde no te roban

Bankomunal’ se encuentra dentro del penal de Lurigancho

Aquí los socios son a la vez accionistas y demandantes de crédito, generando utilidades que son igualmente repartidas.

En una reciente visita al penal de Lurigancho, tras cumplir los protocolos de seguridad del Inpe, llamó mi atención un letrero en un patio interior que ponía en grandes letras: “LuriBank Hubert Lanssiers”. ¿Un banco dentro del penal? Por curiosidad profesional, como excoordinador del Proyecto Capital para Perú y Chile (proyecto de inclusión y educación financiera ejecutado por el Instituto de Estudios Peruanos), me acerqué a la oficina de LuriBank para indagar sobre esta iniciativa. Abel Cutipa, presidente de la Asociación de Pequeños y Microempresarios en Prisión Padre Hubert Lanssiers (APEMEPHL), y José Martín Maturana Ortega, presidente de LuriBank, amablemente me informaron sobre el “banco”.

Luribank es el único ‘bankomunal’ existente en el penal de Lurigancho. Fue creado por la Asociación de Pequeños y Microempresarios en Prisión Padre Hubert Lanssiers (APEMEPHL) el año 2017, siguiendo el modelo de microfinanzas ideado por la Fundación para el Financiamiento Rural (FUNDEFIR) e impulsado por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). Este modelo, que ya ha sido replicado en miles de ‘bankomunales’, repartidos en diversos países del mundo, sorprende por su eficacia y sencillez. Una organización comunitaria, en la que los socios son a la vez accionistas y demandantes de crédito, es decir, aportan el capital en la forma de “acciones”, y que otorga préstamos solo a sus accionistas, generando utilidades que son igualmente repartidas entre los socios.

Siguiendo este modelo, un grupo de internos emprendedores asociados en la APEMEPHL, con el apoyo de CAF y de la Asociación Dignidad Humana y Solidaridad, crearon un ‘bankomunal’ con el objetivo de dar educación financiera y empoderar a sus asociados. Así nace LuriBank Hubert Lanssiers.

La administración de LuriBank descansa en una directiva integrada por un presidente, un secretario, un cajero (tesorero) y un verificador (encargado de revisar que los asociados efectivamente realicen una actividad productiva dentro del penal). La directiva es elegida semestralmente por votación en asamblea de accionistas, momento en cual además son distribuidas las utilidades.

Hoy LuriBank cuenta con 42 “accionistas”, tenedores de 495 acciones por un valor de 50 soles cada una. Es decir, tiene un aporte de capital de 24,750 soles, que en un 70 % está colocado en préstamos productivos otorgados a los socios, principalmente para la compra de materias primas ante picos de demanda de sus productos (por ejemplo, con ocasión de fiestas). LuriBank cobra una tasa de 7 % por sus préstamos; presta solo a sus asociados y hasta un máximo del doble del valor de las acciones que el socio posea (o que algún otro socio esté dispuesto a avalar con sus acciones); y tiene una recuperación del 100 % de los fondos prestados. La confianza en LuriBank es tal entre sus socios, que algunos de ellos siguen manteniendo sus acciones aún mucho tiempo después de haber recuperado su libertad.

Las cosas no siempre fueron fáciles para LuriBank. En algún momento debieron enfrentar el recelo de las autoridades, preocupadas por la procedencia de los recursos aportados por los socios. La transparencia de la operación y la contabilidad computarizada, sumadas al hecho de que todos los socios desarrollan actividades productivas al interior del penal, han contribuido a despejar estos temores.

Mirando hacia el futuro, Abel Cutipa y José Maturana plantean el desafío de replicar la experiencia creando más ‘bankomunales’ dentro del penal, comenzando por los pabellones industriales. El diseño del modelo hace recomendable que cada ‘bankomunal’ no exceda de 50 accionistas, por lo que un único LuriBank resulta insuficiente para una población de alrededor de 11,000 internos.

OBJETIVO

LuriBank está cumpliendo con su objetivo, apoyando los emprendimientos de los internos y demostrando que, con voluntad, respeto y confianza mutuos, y algo de apoyo, “los internos pueden organizarse y hacer cosas positivas”, como enfatiza Abel Cutipa.