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Melcochita: Ferrando, conoció a Pablo Escobar, hizo reír a Celia Cruz, no teme a la muerte y más

Pablo Villanueva Branda, conocido en el Perú y el mundo como ‘Melcochita’, es nuestro invitado de lujo en ‘Café con la Chevez’. En nuestro país hizo reír a varias generaciones pero en el mundo es reconocido por su talento como sonero, el cual lo ha llevado a compartir escenario con artistas de la talla de Celia Cruz.

En la charla, Melcochita recuerda sus inicios con Augusto Ferrando y cómo llegó a estar presente en la fiesta de cumpleaños del nieto de Pablo Escobar.

Finalmente, Melcochita habla sin miedo sobre la muerte y revela cuál es el sueño que tiene pendiente por cumplir. El café está servido. ¡No lo vean!

¿Cómo fue tu infancia en La Victoria?

En la pobreza éramos felices. Mi mamá vendía pescado en el mercado, nos tenía bien alimentados. Nos daba aceite de hígado de bacalao.

¿Cuántos años tienes?

Cumplo 88 años el 17 de setiembre.

¿Dónde vivías en La Victoria?

Yo vivía en puerta a calle Manco Cápac 385 y el callejón quedaba en el 381. Todos éramos como familia.

Ustedes eran 6 hermanos…

Malvina, Sabina, Miguel, Mario, Juana y yo, Pablo.

Tienes alguna anécdota en la Plaza Manco Cápac.

Tenía 6 o 7 años. Teníamos un conjuntito e íbamos a ‘manguear’ a la Plaza, donde salían los buses. Todo era distinto. Allí cantábamos, tocábamos maracas.

¿La chispa la tenías de chico?

Sí, pero como me dijo Ferrando, era un talento escondido. Yo vine a ser popular a los 37 años.

¿Cuánto ganabas ‘mangueando’?

Un ‘gordo’ era dos centavos y un ‘chico’ era un centavo

Los atributos del intrépido joven de barrio nacido en La Victoria un 17 de setiembre de 1936, indicaban cierta bondad en el. Con personalidad, improvisador y amante de la música tropical, Melcochita le daba vida a su personaje de humor criollo, callejero y chacotero, en medio de una época gloriosa de aparición de talentos en el Perú.

¿Cuándo empezaste a tocar guitarra?

Mi mamá cantaba con mi tía Angélica. Ella tocaba guitarra y me enseñó a ‘rascar’, tenía su chispa también.

¿Tú padre?

Mi papá era sastre, era ‘piedrón’ y enamoraba a las vecinas. Tengo un hermano mayor por parte de padre, Alejandro. Y por parte de mamá, Jorge.

¿Era buen padre?

Era buen hombre. Nos hacía zapatos de tela y suela de cartón. Éramos bien misios.

¿Por eso tienes una colección de zapatos?

En el escenario invierto plata en ropa, por respeto al público. Soy enemigo de salir en BVD o calato. A veces veo gente en smoking y con zapatillas. No va esa onda.

¿Cuánto inviertes en ropa?

Si gano 50, 45 gasto en ropa y me quedan 5 para comer.

¿Qué otras anécdotas tienes?

Una vez estaba con Tulio Loza en el ‘Cholibiris’ y me invitaron a Cali, por el santo del nieto del señor Escobar. Me llevaron al hotel Intercontinental, en el noveno piso era la fiesta. La mesa estaba llena de cisnes de hielo. La sorpresa era para el niño. Me acompañó el grupo Niche. El niño le hizo los coros, pero cantaba mal. El hombre (Escobar) me dijo: ‘Hola, señor Melcocha, ¿qué tal canta mi nieto?’. Le dije que bien, ja ja ja.

¿Cómo empezaste?

A los 12 años comencé a trabajar en una ladrillera. Cargaba los ladrillos, los ponía en el horno y los llevábamos al camión. Llevábamos a la Unidad Mirones, Matute, a las escuelas, al Meliton Carbajal.

¿Qué más hiciste?

El esposo de mi hermana me consiguió trabajo en una joyería, aprendí a hacer el terminado de las alhajas, las pulía y bañaba. Si me quedaba ahí, me moría. Tenía que tomar leche todos los días, por los metales. Mi hermano Miguel me enseñó a tocar instrumentos y me consiguió un trabajo con Porfirio Vasquez, papá de Pepe Vasquez.

Comienza en el año 1967 y Panamericana lo contrata para conducir un bloque llamado Trampolín a la Fama, del programa “Ómnibus Perú”. Sin embargo, ante un rotundo éxito de audiencia, pasó rápidamente a convertirse en una propuesta de dos horas de duración, las que se ampliaron a tres al iniciar 1985.

¿Allí te fuiste donde Ferrando?

Le hablaron de mí. Una vez fue donde estaba tocando la batería y en los intermedios ‘cochineaba. Ferrando me dijo si quería trabajar en la Peña. Me llevó y acompañaba a los artistas. Una vez la estrella se metió una tranca y no fue al programa. Me ofrecí para hacer lo que hacía. El primer día salí y pegó. Por eso me puso Melcochita, porque endulcé a los televidentes.

Antes te decían Pacocha…

Pacocha me puso Albino Canales porque un jabón donde había una morenita.

¿Allí conoces al ‘Chato’ Barraza?

Claro. Él todavía no tomaba. Una vez lo invitamos. Ahora ya no toma por la enfermedad. Si no, habla con ‘mortadela’.

También fuiste famoso en el extranjero

Me fui a Estados Unidos. Un amigo era conguero y me recomendó ir a la discoteca Latin Show. Barría y era chofer. Al igual que en la Peña Ferrando, comencé a hacer coros a grandes soneros por 5 años.

Celia Cruz te tenía un cariño especial…

Ella me decía Remolacha. A veces cuando estaba con ‘estrés cabrona’ me pedía que le cuente ‘una muña’. Yo le contaba un chascarro, se mataba de risa. Me quería mucho.

¿Por qué te decía Remolacha?

La melcocha para ella es remolacha.

En Perú eres más reconocido como humorista que como músico…

La radio no difunde mi música. Tengo 72 canciones, pero no sé que pasa, son temas clásicos. Seguro que cuando hable con ‘mortadela’, lo van a pasar.

Cómo te fue en el amor

Tenía ángel, no era estrella. Daba serenata y las chicas se me acercaban.

Los atributos del intrépido joven de barrio nacido en La Victoria un 17 de setiembre de 1936, indicaban cierta bondad en el. Con personalidad, improvisador y amante de la música tropical, Melcochita le daba vida a su personaje de humor criollo, callejero y chacotero, en medio de una época gloriosa de aparición de talentos en el Perú.

Tu has tenido 3 parejas oficiales.

Isabel Valdivia, la madre de Pablito, César y Susana. Luego viene Casilda y Mery.

Después aparece Monserrat

Allí me planté. Ya vamos a tener como 18 años. Le he exprimido su juventud. Yo todavía salto y brinco.

¿Usa ayudín?

No porque tomo mi pescado, mi soya. En Estados Unidos toman unas pastillas para ser viril, son vitaminas no son viagras. El viagra te agarra el bobo, es peligroso.

¿No estuviste con ninguna vedette de Risas?

Con ninguna, a todas las respetaba. Una vez un borracho le faltó a Betina Onetto, lo sacamos a la calle. Odio a la gente que agrede a una mujer.

El incidente con Jimmy Santi te sorprendió.

Si respondía me iban a decir ‘abusivo’, lo dejé. Somos grandes amigos ahora. Las chapas que digo no son alienantes. Es mi gran amigo, Jimmy Santi, tremendo artista. Un caballero.

¿Cómo está tu relación con tus hijos?

Siempre. Lo de Hussein es pasado. Uno ha sido medio callejero, tenía las neuronas medias equivocadas. Uno cambia. Más me preocupaba por el vergel… Todos mis hijos mayores están en el extranjero.

Te entrevistó David Letterman…

El único latino en el mundo que habló español con subtítulos en inglés. Yo trabajaba con una cubana y estaban buscando un comediante. Me pasó la voz para una entrevista en la NBC. El director del programa llegó tarde 2 minutos y me pidió disculpas. Grabamos, ensayamos todo el programa y después vino el en vivo. Cuando vi que la gente se reía con muecas y pantomimas, aproveché. Me volvió a invitar y me dijo que si aprendía inglés me iba a pagar 6000 dólares semanales. Me fui a estudiar inglés pero no me entró.

Una vez alguien se te insinuó…

Había un señor que estaba mal del ‘Océano atlántico’ me propuso una cuestión ‘media psicodélica’. Le dije que no. Después de 20 años regresé. Antes habían actores cómicos, ahora cualquier pone cómicos.

¿No te gusta lo de Hablando Huevadas?

Todos tienen su público. Si yo pongo un teatro donde hacen el amor en vivo, rebalsa más que Pavaroti.

¿Te han ofrecido drogas?

Probé la marimba, me dio risa y ahí lo dejé. La cocaína te afecta la masa encefálica. Gente grande y les decía ‘nos vemos’. Un presidente, no digo nombres.

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