Press "Enter" to skip to content

¡Año negro para la economía peruana! El consumo privado se desmorona, marcando la primera caída en dos décadas, excluyendo la pandemia.

En un giro temporal de dos décadas, las sombras de la crisis financiera se ciernen sobre Perú, revelando una inédita disminución del consumo privado, que desciende en un tenue -0,1%, excluyendo el lapso pandémico, según reporta el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). La magnitud aparentemente diminuta de este descenso adquiere relevancia al considerar que el consumo constituye el 60% del Producto Bruto Interno (PBI) de la nación.

El consumo privado, reflejo de las adquisiciones cotidianas de familias, empresas e individuos, experimenta un declive palpable, especialmente en rubros como restaurantes, transporte terrestre, educación y productos agrícolas, según detalla la economista Mónica Muñoz-Nájar en una entrevista para RPP.

La desolación económica se atribuye, en gran medida, a la mengua del empleo, con el Instituto Peruano de Economía (IPE) revelando que 125,000 personas han perdido sus trabajos entre enero y septiembre del presente año. La corrupción también arroja su sombra sobre la confianza del consumidor, dañando irreversiblemente la economía, según sostiene Alex Contreras, ministro de Economía.

La desalentadora estadística se completa con la disminución de la Población Económicamente Activa (PEA), revelando que 156,000 personas han dejado de buscar empleo, sumergiendo al país en una espiral de menos empleo y, por ende, menor consumo.

El riesgo latente del Fenómeno de El Niño (FEN) amenaza con oscurecer aún más el horizonte económico, aunque la economista Muñoz-Nájar destaca que durante el último trimestre, especialmente en las festividades navideñas, el consumo suele experimentar una leve reactivación.

No obstante, la incertidumbre persiste, ya que la confianza del consumidor ha caído al tramo pesimista al cierre del tercer trimestre, influida por la acumulación de la inflación sobre el poder adquisitivo. La inversión privada también se desploma, disminuyendo un 6,2% en el tercer trimestre de 2023, acumulando así cinco trimestres consecutivos de declive.

El reto inminente, según Contreras Miranda, es superar la caída de la producción y revertir el estancamiento estructural que lastra el crecimiento potencial de Perú. En medio de la incertidumbre política y los conflictos sociales, la confianza en la economía y las expectativas empresariales se ven amenazadas, planteando un desafío crucial para la recuperación económica.